Este año fue uno muy cercano a la cruda vida, me obsequió la entrada al mundo real desde varias aristas, por una parte me permitió mantener con éxito una relación con la persona con el corazón más limpio que he conocido en 24 años, con un alma tan intacta, que ni siquiera puede ver si alguien le está haciendo daño, en otra esquina, el mundo laboral y periodístico que puso a mis entrañas, a mis valores, a mi temple, a mi madurez a prueba todos los días, no se trata tan sólo de reconocer que nacimos en un país mal gobernado, pobre y lleno de injusticias, si no de vivirlo todos los días con el compromiso social de hacerlo lo mejor que se puede sin que te rompa por dentro la impotencia.
Este 2009 no fue un año de colores, viajes, french music and yoga, por eso hoy retomo las cosas simples de la vida, que al final de cuentas son tan mías, hago una pausa dentro de este vertiguinoso mundo lleno de roles para vivirlo de manera egoista, conmigo, en mi departamento, frente a mi hermosa computadora blanca, olvidándome de los de afuera para empezar a ver por mí.
Tan sólo por hoy, me dejo de culpar por no poder solucionar lo que pasa atrás de mi puerta, de entender que lo que no soy yo está fuera de mi control.
Hoy necesito un atardecer lleno de música, de palabras sabias, de ir con el estilista, de ver páginas llenas de artículos lindos, cursis y curiosos.
Hoy la vida me da un free pass para platicar con aquel niño que sólo me recuerda de 7 años y que hoy admira a la mujer, de conectar con el conejito para sentir que hay alguien que me entiende, de acariciar los rasgos francesitos de mi novio mexicano, de decirle a mi mejor amigo lo mucho que me importa, de no levartar la ropa, de dejar que me atropellen mis relaciones pasadas para remembrar olores, de llorar si quiero, de creer que por lo menos hoy no tengo miles de deudas para así valorar todo lo que implica ser yo.






